Martin Novák
De gestor de tareas a líder ágil potenciado por inteligencia artificial
Cinco años gestionando proyectos de software en una empresa tecnológica cerca del Castillo de Bratislava. Título en informática de la Universidad Tecnológica Eslovaca, progreso constante de gestor junior a nivel medio. Los fines de semana juego al fútbol con amigos y a veces hago senderismo en los Pequeños Cárpatos cuando el clima acompaña.
La primavera de 2024 lo cambió todo. La empresa внедió herramientas de gestión de proyectos con IA como Asana AI, el asistente de Monday.com y Microsoft Copilot. Las vi generar planes de sprint, asignaciones de recursos y evaluaciones de riesgos en minutos. Trabajo que antes ocupaba mis tardes. De repente mi rol se sintió redundante.
Encontré JobRipper en mayo a través de un foro de gestión de proyectos. Riesgo alto para tareas administrativas como planificación y reportes, riesgo bajo para liderazgo y gestión de stakeholders. El mensaje fue claro: dejar de ser coordinador de tareas y convertirme en líder de equipo. Más fácil decirlo que hacerlo.
Me inscribí en una certificación de liderazgo ágil y tomé un curso de gestión del cambio en Coursera. La parte técnica tenía sentido. Entendía los marcos. La parte humana era distinta. Liderar retrospectivas con discusiones sobre procesos, mediar conflictos entre desarrolladores y diseñadores, gestionar stakeholders que quieren todo para ayer. Ningún curso te prepara del todo para eso.
Cometí errores. Uno grande ocurrió en el mes seis. Intenté implantar un nuevo flujo de trabajo que el equipo odió. Presioné demasiado y no escuché sus preocupaciones. La velocidad del sprint cayó un 30 %. Tuve una conversación difícil con mi jefe. Después aprendí a involucrar más al equipo en las decisiones.
Mi puesto no ha cambiado. Sigo siendo Project Manager. Pero el día a día es distinto. La IA se encarga de la planificación, el seguimiento de tareas y los informes de estado. Yo paso tiempo en reuniones uno a uno, facilitando discusiones del equipo y trabajando con product owners en prioridades. Menos Excel, más conversaciones.
No he jugado al fútbol en tres semanas. He estado más ocupado con las nuevas responsabilidades. La transición no fue suave ni como esperaba. Pensé que aprender nuevas herramientas sería suficiente. Resulta que la verdadera habilidad era aprender a liderar personas a través del cambio mientras yo mismo lo atravesaba. Sigo trabajando en eso.